7 de may. de 2011

MadriZ




Tras varios días de espera, decidió reanudar la marcha sola. Si algún otro lo conseguía seguiría sus pasos, se dijo así misma sin mucha convicción. Atrás quedaba la ciudad de Madrid, recordó lo ruidosa y amenazadora que le pareció cuando llego hace seis meses desde el pueblo y ahora, sumida en un mar de silencio resultaba aterradora.

Maldijo su decisión de no aprender a conducir, había muchos coches vacíos, podría haber usado uno para ir más rápido, aunque los primeros días los uso para dormir, la calefacción y algún cd abandonado hacia mas llevaderas las frías noches de Madrid. Dejo de dormir en ellos cuando una noche al entrar en uno, encontró a una familia entera dentro del coche, las miradas muertas fijas al frente y el gesto de horror de los padres solo eran comparable Al miedo que ella tenia de mirar a la parte de atrás, donde seguía atada la sillita del bebe…

Un llanto la devolvió al Madrid bullicioso y familiar donde su hijo reclamaba la atención de una madre, que dejaría por unos días de leer libros de zombis antes de dormir.

6 comentarios:

  1. Aunque el relato sea ficción, la fotografia no lo es, corresponde a Beirut en el 2006, la realidad supera demasiadas veces a la ficción.
    Un saludo.

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  2. Me ha encantado. La frase de comienzo me resulta extrañamente familiar eso sí...

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  3. CLARO! Eso de estar tan metido en la lectura nos deja en un trance, nos arranca de la realidad y nos sumerge en la historia y cuando algo o alguien nos saca de ella nos aturde jaja :).
    Hey! no hay derecho de devolvernos al mundo aburrido...

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  4. También se disfruta de esa doble vida que nos regala la lectura. Mira, ese chico que va por allí va a ser mi amante durante todo el fin de semana y aún no lo sabe.

    Carla
    www.lasbolaschinas.com

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  5. Muy bueno.

    Me gusta el blog, es hora de volver a pasearme por aquí.

    Un saludo y hasta pronto.

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