11 nov. 2013

Noche de Tormenta



 Nuestra microrrelatista de hoy ya nos visitó hace unos meses con su anterior creación, De Vuelta a Casa. De nuevo tenemos pues a Fayna Bethencourt entre nosotros, y nos promete una buena Noche de Tormenta.

―¡Todo esto es culpa tuya, así que deja de lloriquear y sigue corriendo! ¡Llevas tantos años equivocado, que ahora, tal vez, aprendas algo, aunque sea en el último momento! ¡Pero sigue! ¡No pares de moverte, venga!

La chica estalla en una carcajada, al ver como el hombre trastabilla y casi cae de bruces en el barro espeso y frío.

En realidad, tu primer error, fue cogerme aquel día de la mano para pedirme matrimonio... Evocar aquel recuerdo, le hace ponerse enferma de rabia. Así que se levanta de golpe para increpar de nuevo al desgraciado, que sigue moviéndose, mientras no deja de mirar hacia un lado y otro con desesperación.
―¡Estás buscando ayuda! No te hagas ilusiones, porque nadie va a venir. Estamos solos, en medio de ninguna parte. Ningún ángel salvador va a acudir en tu ayuda, créeme. Sé de lo que hablo. Yo también esperaba una mano amiga, cuando el miedo y el dolor me destrozaban entera, con total impunidad. Cuando eras tú el que ...

Ella sacude la cabeza, para impedirse seguir pensando en todo aquello. ¡No! ¡No puede dejarse invadir por toda aquella pena! ¡Este es su momento y nada lo va a estropear! Ahora levanta la cara y abre la boca para disfrutar del agua, que cae del cielo oscuro.

―¿No te gusta la lluvia? le pregunta al hombre, que la mira, deshecho y jadeante. ― ¡Yo la adoro! Y además, ahora mismo resulta perfecta para lavar toda la mierda que llevas encima, aunque por desgracia, no logrará llevarse la que tienes acumulada dentro de ti escupe, con desprecio, antes de preguntar con sorna―. ¿Te molestan las cadenas? Pues he tenido mucho cuidado al colocártelas. Puedes comprobar que no limitan tus movimientos, pero ni en sueños esperes poder escapar porque están muy bien aseguradas.

La mujer se sienta, mientras los recuerdos se abalanzan sobre ella sin poder espantarlos de su mente febril. ¿De verdad, este despojo, ahora suplicante, pensó que podría seguir pegándole durante el resto de su vida? De repente le entran ganas de reír de nuevo. Ella se encargará de restablecer su dignidad, esa que él se ha encargado de arrastrar por el forro de sus sucios pantalones de macho. Lentamente, pasa su lengua por el hueco que antes ocupaba el diente que el muy cabrón le había saltado de un puñetazo, durante una de aquellas habituales palizas. Ahora, ella se pone en pie, como empujada por un resorte invisible y estira tan fuerte de las cadenas que el hombre cae de nuevo en el fango.

―¡Levanta, perro! ¿Quieres saber cómo has acabado aquí? Fuiste tú mismo el que me dio la idea hace ahora un par de años.

―¡Puta desgraciada, muérete! ¡Te tendría que partir un rayo! ¡Al menos podría cobrar el seguro y tu puta existencia me serviría para algo!

Esas palabras no dejaron de resonar en mi cabeza durante todo este tiempo. Todos los golpes e insultos se volvieron música para mí, tan sólo pensando en cómo te traería hasta aquí para verte tal y como estás ahora, corriendo desnudo bajo la lluvia, entre todos estos rayos que no dejan de caer. ―La mujer vuelve a reír eufórica, mientras grita― ¡Corre! ¡Corre! ¡Que ya ha caído uno muy cerquita! Y por el seguro de vida, no te preocupes ya que lo tengo todo solucionado. Vas a tener la tumba más bonita del cementerio. Soy agradecida además de paciente, y tú me has dado la mejor idea que he tenido en toda mi vida. ¡Y ahora sigue corriendo que ya falta menos para que te parta un rayo a ti, maldito hijo de puta!






Fayna Bethencourt, nació en Las Palmas en 1978, pero en la actualidad reside en Barcelona junto a su marido y sus dos hijos. Cuando era pequeña, Fayna inventaba historias que después contaba a sus compañeros de clase y familiares. Con los años dejó de escribir cuentos, pero nunca dejó de leer. En el año 2001, saltó a los medios de comunicación, gracias a su paso por el concurso Gran Hermano, convirtiéndose en tertuliana y colaboradora habitual de diversos programas de televisión.
 
Hace ya tiempo que volvió a retomar "la pluma y el papel” y suele bromear diciendo que piensa escribir un libro titulado: "Los ex concursantes de Gran Hermano también sabemos leer".
Mientras tanto sigue escribiendo sus cuentos e historias, y espera con ilusión la próxima publicación de una antología con varios autores, en la que ella también participa.

10 comentarios:

  1. Interesante relato, eres muy polifacética Fayna, te felicito.

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  2. Felicidades por ese talento Fayna, me encanta!!

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  3. Me ha gustado mucho, Fayna. Buena venganza natural: que le parta un rayo :D

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  4. Muy bueno. Muchos merecen eso, ni carcel ni hostias. Un rayo que los deje bien fritos.

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  5. Buen relato, si, y ademas, buena venganza...Ese es el mejor castigo.

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  6. me a encantado el microrealato, a todo cerdo le llega su san martin... y que mejor que un rayo jeje

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  7. Joder, es muy, muy bueno. A falta de un par de detalles que son simplemente manias mías, el micro es canela y con una dosis reivindicativa y de mala leche que me encanta. :-D

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  8. Es muy bueno, Fayna!!!! Cada día te superas. Solo espero ver muy pronto algo tuyo publicado. Un abrazo, canariona!!!!!

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  9. Gracias a todos por vuestros comentarios, seguro que Fayna nos visita en próximas entradas y nos trae otras de estas excelentes aportaciones. mientras leía el micro, la parte final me pareció de órdago, como así se lo hice saber a la autora. Felicidades.

    Fer

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