La oscuridad de la noche les había ayudado a escapar hacia el bosque, pero sus perseguidores eran infatigables y a pocas millas de la costa, les habían encontrado. Varios pares de ojos rojos observaban a las cuatro fugitivas entre la maleza, silenciosos y letales eran los sabuesos de kr´un pero también eran obedientes, poco a poco rodearon a su presa dejándola sin forma de escapar, no les habían ordenado matar, al menos de momento.
Notando lo inútil de su huida, tres de las figuras se juntaron espalda contra espalda, armadas solamente con palos y vestidos con harapos, la cuarta figura, la mas alta alzo una especie de cayado y dejo que su consciencia se abriera abarcando parte del bosque.
Lentamente, Anruel bajo su cayado había sentido no menos de ocho sabuesos y aunque con mucha suerte lograran derrotarlos habrían perdido demasiado tiempo, algo oscuro y poderoso iba tras ellas.
Sabia que estaba prohibido, pero necesitaba más tiempo para encontrar una salida, lentamente levanto una mano a las dos lunas y entonando una canción ancestral de una raza perdida en el tiempo dejo caer lentamente un polvo plateado sobre su oscura piel, mientras caía la luz de las lunas empezó a apagarse sumiendo el mundo en tinieblas…
Al otro lado de universo, Ana noto que los parpados se le cerraban y el libro que leía se le cayo de las manos, tendría que esperar a mañana para descubrir que paso con Anruel y las fugitivas.


